· El restaurante celebra 15 años de historia como ejemplo de resiliencia empresarial liderada por mujeres.
· Desde sus inicios, ha sido un espacio que ha estado a disposición de los artistas emergentes costarricenses.

San José, marzo de 2026. En el marco del mes de conmemoración de la mujer, la historia de El Portón Rojo destaca como un ejemplo del poder del emprendimiento femenino en Costa Rica. Lo que comenzó como una decisión valiente de dos empresarias en medio de un cambio profesional terminó convirtiéndose, quince años después, en una de las pizzerías más emblemáticas y queridas del país.
Las emprendedoras Giannina Feoli y Karla Chaves cuentan con más de tres décadas de experiencia en el mundo de los negocios. Antes de incursionar en la gastronomía, ambas construyeron una sólida trayectoria en la industria textil y de moda, donde desarrollaron su capacidad para leer tendencias, crear marca y liderar proyectos empresariales.
Sin embargo, los cambios en el mercado internacional de la industria textil las obligaron a replantear su camino profesional. En lugar de aferrarse a una industria en transformación, decidieron reinventarse y apostar por un proyecto completamente distinto.
Así nació El Portón Rojo en 2011, en una casona con profundo valor histórico y cultural: la antigua casa de habitación del reconocido arquitecto y pintor costarricense Teodorico “Quico” Quirós. Este espacio, cargado de memoria artística, inspiró el nombre del restaurante y su vocación de integrar gastronomía, arte y cultura costarricense.
Sin experiencia previa en gastronomía, pero con una clara vocación empresarial, las fundadoras apostaron por crear un espacio donde la buena comida conviviera con el arte y la cultura costarricense.
Desde su apertura, El Portón Rojo también ha puesto su espacio a disposición de artistas emergentes costarricenses, convirtiendo sus paredes en una galería abierta al público donde el arte dialoga con la gastronomía. Como parte de esta apuesta cultural, el restaurante renueva sus exposiciones aproximadamente cada mes y medio, brindando a distintos artistas la oportunidad de mostrar su obra y acercar el arte a quienes visitan el lugar.
“Cuando decidimos iniciar este proyecto no veníamos del mundo gastronómico, pero sí teníamos claro algo: queríamos crear un lugar con identidad, con alma y con una conexión genuina con la cultura del país”, comentó Giannina Feoli, cofundadora del restaurante.
Quince años después, el restaurante se ha consolidado como una empresa 100% costarricense, construida desde cero con visión, esfuerzo y constancia.
A lo largo de estos años, El Portón Rojo no solo se ha consolidado como un referente gastronómico y cultural, sino también como un generador de oportunidades. Actualmente el restaurante genera empleo directo para más de 35 personas y, de manera indirecta, beneficia a muchas familias. Además, la mayoría de sus proveedores son microempresarios costarricenses, lo que refuerza su compromiso con el desarrollo local y el apoyo al emprendimiento nacional.
“Siempre hemos creído que los negocios también pueden ser plataformas para impulsar cultura y comunidad. Celebrar estos quince años apoyando el arte costarricense tiene un significado muy especial para nosotras”, señaló Karla Chaves, cofundadora.
Más allá del crecimiento empresarial, la historia de El Portón Rojo representa un ejemplo de cómo el liderazgo femenino puede transformar los retos en oportunidades y construir proyectos con impacto cultural y social.





