El ciberataque al ICE expone un riesgo que las empresas ya no pueden ignorar

El ciberataque al ICE expone un riesgo que las empresas ya no pueden ignorar

San José, Costa Rica, 13/3/2026.  El ataque informático que afectó esta semana al Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) vuelve a colocar en el centro del debate un riesgo que ya forma parte del paisaje empresarial contemporáneo: la vulnerabilidad digital.

Como ya se ha visto, un incidente informático puede paralizar operaciones, comprometer información sensible y provocar pérdidas económicas millonarias. Para los especialistas en gestión de riesgos, estos eventos dejaron de ser episodios excepcionales para convertirse en amenazas estructurales que obligan a las organizaciones a repensar su estrategia de protección.

“Los ataques cibernéticos ya no son eventos improbables. Son una realidad cotidiana para las organizaciones públicas y privadas”, afirma Luis Cañas, gerente general de WTW Corredores de Seguros en Costa Rica. “Un incidente puede detener operaciones completas, afectar la confianza de clientes y proveedores y generar impactos financieros muy significativos”.

En este contexto, los seguros de riesgo cibernético o pólizas de cyber insurance han comenzado a ocupar un lugar cada vez más relevante dentro de la gestión empresarial.

De acuerdo con análisis de WTW, los ciberataques pueden generar múltiples tipos de pérdidas: interrupción del negocio, costos de recuperación de sistemas, investigación forense digital, gastos legales, responsabilidades frente a terceros por filtración de datos y gestión reputacional tras el incidente.

Las pólizas de ciberseguro están diseñadas precisamente para enfrentar ese tipo de escenarios. Además de cubrir pérdidas económicas, muchas incluyen acceso inmediato a equipos especializados que ayudan a contener el ataque, recuperar la operación y gestionar la crisis.

Las pólizas de ciberseguro corporativo se han convertido en una herramienta clave dentro de las estrategias modernas de gestión de riesgos. Estas coberturas están diseñadas para ayudar a las empresas a enfrentar las consecuencias financieras y operativas derivadas de ataques informáticos.

Entre las coberturas más comunes se incluyen:

  • recuperación y restauración de datos
  • interrupción del negocio
  • gastos de investigación forense digital
  • costos legales y regulatorios
  • responsabilidad frente a terceros por filtración de datos
  • gestión de crisis y reputación
  • incidentes de extorsión digital o ransomware

“Las empresas suelen concentrarse en la prevención tecnológica, que es fundamental. Pero la gestión moderna del riesgo también implica transferir parte del impacto financiero. En eso las pólizas cibernéticas juegan un papel clave”, explica Cañas.

El crecimiento del comercio digital, el almacenamiento masivo de datos y la dependencia de sistemas informáticos han ampliado la superficie de exposición de las organizaciones. Incluso empresas con altos estándares de seguridad pueden convertirse en víctimas.

Por eso, expertos en riesgo coinciden en que la ciberseguridad dejó de ser únicamente un asunto técnico para convertirse en un tema estratégico que involucra a la alta gerencia y a las juntas directivas.

El incidente ocurrido en Costa Rica se suma a una tendencia global: los ataques cibernéticos continúan aumentando en frecuencia y sofisticación, afectando tanto a instituciones públicas como a empresas privadas.

En ese escenario, la pregunta ya no es si una organización podría enfrentar un ataque, sino cuán preparada está para responder cuando ocurra, enfatizó Cañas

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