Después de los 60: más años de vida, pero bajo amenaza de enfermedades crónicas y respiratorias

Después de los 60: más años de vida, pero bajo amenaza de enfermedades crónicas y respiratorias

  • La principal causa de morbilidad, discapacidad y muerte en esta población está asociada a las enfermedades no transmisibles.
  • Conforme aumenta la expectativa de vida, aumenta la prevalencia de las enfermedades crónicas.
  • Infecciones respiratorias causadas por agentes como el neumococo, virus respiratorio sincitial (VRS) y COVID-19, entre otros, constituyen una amenaza de enfermar gravemente para personas mayores.

Costa Rica, 13 abril de 2026. Las limitaciones en el acceso a los servicios de salud combinadas con el aumento de afecciones crónico-degenerativas que generan discapacidad1 y el riesgo de padecer complicaciones debido a infecciones respiratorias causadas por el neumococo, virus respiratorio sincitial (VRS) y COVID-19, entre otros, constituyen algunos de los principales desafíos que enfrenta la población de 60 años y más.1 La esperanza de vida posterior a los 60 es de aproximadamente 21,2 años; sin embargo, se estima que cerca de 5,1 de estos años se vivirán en condiciones de salud no óptimas, según un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

La región experimenta un proceso de envejecimiento poblacional sin precedentes. Se proyecta que para el año 2030 la población mayor de 60 años alcanzará los 121 millones de personas y que para el 2050 esa cifra se elevará a aproximadamente 200 millones, lo que representará cerca del 26% del total de la población regional. Asimismo, se prevé que para el 2030 el número de personas de 60 años o más superará al de menores de cinco años.

El sistema de la salud constituye uno de los sectores más impactados por el envejecimiento de la población. A medida que aumenta la esperanza de vida, también se incrementa la prevalencia de enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes y diferentes tipos de cáncer, entre otras. Esta situación se traduce en una demanda de servicios médicos especializados, medicamentos y tecnología avanzada.

En esta población, las enfermedades no transmisibles se han consolidado como la principal causa de morbilidad, discapacidad y mortalidad. Entre los principales determinantes de la pérdida de años de vida saludable y la morbilidad prematura se encuentran las enfermedades cardiovasculares, los distintos tipos de cáncer, diabetes y las enfermedades respiratorias.

Además, la pobreza y desigualdad siguen siendo factores determinantes en la pérdida de años de vida saludable y de muerte temprana. El acceso limitado o inexistente a servicios de atención de salud aumenta conforme disminuye el nivel socioeconómico de las personas mayores; es por esta razón que tienen más probabilidades de morir por causas prevenibles.

La inmunización, según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, constituye una de las estrategias más efectivas para reducir la incidencia de  enfermedades en la población adulta y representa un mecanismo fundamental de protección frente a enfermedades prevenibles, como la enfermedad neumocócica, hepatitis A y B, el VRS, la influenza  y el herpes zóster, entre otras.  Las vacunas contribuyen a que las personas sanas mantengan su bienestar, funcionalidad y participación activa en la sociedad.

Jorge La Rotta, líder médico de Vacunas de Pfizer para el Clúster Norte de Latinoamérica, afirmó que “Hoy, continuamos trabajando para ampliar el alcance de nuestras vacunas hacia nuevas áreas y enfermedades, y para reducir las brechas de vacunación entre las poblaciones. En Pfizer, nos enorgullece contribuir a este impacto significativo en la salud pública”.

En la actualidad, más de ocho millones de personas en América Latina requieren cuidados de larga duración, lo que representa el 12% de personas de 60 años o más y cerca del 27% de aquellas mayores de 80 años. Esta situación plantea importantes desafíos para el desarrollo de estrategias sostenibles orientadas a la provisión de cuidados de larga duración, integrados a los sistemas institucionales de cada país.

Envejecimiento saludable

El aumento en la esperanza de vida abre oportunidades para que las personas mayores participen en actividades educativas, sociales o recreativas, así como que retomen intereses personales. No obstante, cuando estos años adicionales de vida se desarrollan en presencia de deterioro físico o mental significativo, las consecuencias pueden ser adversas tanto para la persona como para la sociedad en su conjunto.

En este contexto, la adopción y el mantenimiento de hábitos saludables resulta fundamental. Entre ellos destacan una alimentación equilibrada, la práctica regular de actividad física, no consumir tabaco y el fortalecimiento de las capacidades físicas y cognitivas, que retrasa la dependencia de los cuidados prolongados.

Contar con el esquema de vacunación completo según el sistema de salud de cada país es otro factor que ayuda a un envejecimiento saludable, ya que, a medida en que la persona envejece, su sistema inmunitario no responde tan bien. De allí la importancia de estar al día con las vacunas recomendadas y, también, con los refuerzos para una mayor protección.

Asimismo, las iniciativas de salud pública tienen una gran oportunidad y es aprovechar las capacidades y habilidades de las personas mayores, las cuales pueden contribuir en diferentes áreas con su experiencia y conocimientos.

La Organización de las Naciones Unidas promueve, bajo el Decenio de las Naciones Unidas del Envejecimiento Saludable (2021-2030), cuatro esferas de acción:10

  • Combatir el edadismo: cambiar nuestra manera de pensar, sentir y actuar en relación con la edad y el envejecimiento.
  • Entornos favorables para las personas de edad: velar por que las comunidades fomenten las capacidades de las personas de edad.
  • Atención integrada: prestar una atención integral centrada en la persona y en los servicios de atención primaria de salud que respondan a las necesidades de las personas de edad.
  • Cuidados a largo plazo: proporcionar a las personas de edad, que lo necesiten, acceso a cuidados de largo plazo.

Inmunosenescencia: cuando las defensas envejecen

El envejecimiento es el resultado de la acumulación de una gran variedad de daños moleculares y celulares a lo largo del tiempo y esto conlleva un descenso de las capacidades físicas y mentales, además de un mayor riesgo de enfermedad y, en última instancia, la muerte.

De ahí la necesidad de comprender factores como la inmunosenescencia, que son los cambios que se producen en el sistema inmunitario a causa del envejecimiento y que afectan tanto la inmunidad innata como la adaptativa.

Esto deja a los adultos mayores más expuestos a enfermedades (como de tipo infeccioso o cáncer, entre otras), ya que la capacidad del sistema inmune para detectar y corregir defectos celulares también disminuye y el cuerpo sana más lentamente por una cantidad menor de células inmunitarias.

La vacunación tiene ese potencial de ser una herramienta poderosa para mejorar la salud mundial y contribuir al bienestar humano. Las vacunas nos permiten cuidarnos y volver a hacer lo que a todos nos gusta hacer en nuestras vidas”, concluyó el doctor Jorge La Rotta. 

Scroll al inicio