Aunque Costa Rica no clasificó a la Copa Mundial de Fútbol 2026, especialistas alertan que este tipo de competencias modifican las dinámicas familiares y sociales del país, aumentando la exposición de niños, niñas y adolescentes a situaciones de violencia intrafamiliar, descuido y conflictos asociados al consumo de alcohol si no se manejan de forma correcta las emociones.

15 de junio, 2026. La Copa Mundial de Fútbol 2026 movilizará durante varias semanas a millones de personas alrededor del mundo y en Costa Rica no será la excepción por el entusiasmo al deporte que este tipo de justa representa. Sin embargo, más allá de la pasión deportiva, especialistas en protección de la niñez y adolescencia advierten que estos eventos de alta audiencia global también pueden incrementar los riesgos de violencia intrafamiliar.
Datos del Sistema de Emergencias 911 muestran que el 37% de los casos de violencia intrafamiliar reportados en el país ocurre durante los fines de semana y durante actividades deportivas. Por ejemplo, durante la final del fútbol costarricense de mayo de 2024 se registraron 475 incidentes en un solo día, 33 más que el promedio de otros domingos.
Bajo este contexto, Aldeas Infantiles SOS advierte sobre la necesidad de reforzar la protección de la niñez y la adolescencia durante eventos deportivos masivos como el Mundial de fútbol 2026, incluso cuando la Selección Nacional de Costa Rica no logró clasificar a la Copa Mundial, ya que esto no implica que los riesgos asociados a estas dinámicas deportivas no desaparezcan. Por el contrario, el ímpetu por el deporte continúa movilizando reuniones familiares, encuentros comunitarios y actividades sociales que pueden reproducir los mismos patrones de comportamiento observados durante otros torneos, como el torneo nacional.
Shirley Solano Torres, directora nacional de Aldeas Infantiles SOS en Costa Rica, explicó que este tipo de acontecimientos deportivos movilizan emocionalmente a las familias y pueden tener efectos positivos cuando se viven desde la convivencia y el disfrute, pero también pueden desencadenar situaciones de violencia cuando la competencia, la frustración o el consumo de sustancias, como el alcohol, se salen de control.
“Eventos como el Mundial de Fútbol definitivamente implican una euforia, una euforia normal de la sociedad. Genera también lo que se llama la fiebre del fútbol, pero junto con ello viene la competitividad que tenemos todos los seres humanos de que nuestro equipo sea el mejor, lo que puede provocar que se desvirtue lo que esta competencia deportiva realmente significa provocando acciones que violenten la integridad de los hogares y, por ende, de niños, niñas y adolescentes”, señaló Solano.
Afectación de la violencia en la niñez y adolescencia
La especialista indicó que una de las principales formas de afectación hacia niños, niñas y adolescentes durante los eventos deportivos masivos es la negligencia. Según explicó, algunos adultos pueden descuidar las necesidades básicas de los menores al concentrar toda su atención en los partidos, transmisiones o celebraciones asociadas al fútbol.
“Lamentablemente vamos a entrar hablando de una negligencia absoluta porque puede ir desde olvidarme de atender completamente las necesidades de los niños y niñas por estar enfocados en la pantalla, en la radio u otros medios donde se esté transmitiendo el deporte”, afirmó la especialista.
Sin embargo, el problema puede ir más allá. Solano señaló que también existen casos en los que la violencia física y verbal aparece dentro de los hogares, dejando secuelas importantes en la población infantil.
Entre las señales de alerta que las familias y comunidades deben observar, la directora nacional de Aldeas Infantiles SOS destacó el consumo excesivo de alcohol y otras sustancias. A su criterio, este es uno de los factores que con mayor frecuencia contribuye a la aparición de comportamientos agresivos y reacciones violentas durante encuentros deportivos de alta intensidad emocional.
“Hay que estar alertas ante esos consumos que podrían ser excesivos y que podrían promover prácticas violentas abusivas que afecten a niños, niñas y adolescentes”, indicó Solano.
Las consecuencias de estas situaciones pueden extenderse mucho más allá del momento en que ocurre la agresión. Solano explicó que la exposición constante a episodios de violencia puede generar efectos duraderos en la salud mental y el desarrollo emocional de niños y adolescentes. “Lamentablemente la afectación de la violencia es a largo plazo. No es algo que pasó, que me asustó y ya no pasa más, sino que es a largo plazo”, explicó.
Específicamente, algunos menores pueden desarrollar ansiedad, retraimiento social, dificultades de aprendizaje, síntomas físicos asociados al estrés e incluso traumas complejos. Además, cuando un niño presencia situaciones de violencia vinculadas a reuniones familiares o eventos deportivos, es posible que, posteriormente, asocie esos espacios con miedo e inseguridad.
“Estamos hablando de que incluso en algunos casos se puede generar un trauma complejo y generar otros síntomas de orden psicológico o más bien de salud mental complicados”, advirtió.
Desde la perspectiva de Aldeas Infantiles SOS, la prevención también requiere una participación activa de las comunidades. Solano considera que vecinos, familiares y personas cercanas no deben permanecer indiferentes ante posibles situaciones de riesgo, especialmente cuando hay menores de edad involucrados. “Definitivamente debemos ser una comunidad responsable y denunciar, sobre todo si vemos que hay un riesgo de que un niño o niña o adolescente esté siendo violentado. Resulta preferible realizar una denuncia que posteriormente se descarte, antes que ignorar señales de alerta que puedan terminar en una situación de mayor gravedad”, enfatizó.
Prevención y disfrute de los eventos deportivos
Frente a esta realidad, Aldeas Infantiles SOS propone aprovechar el Mundial como una oportunidad para fortalecer valores como el respeto, la disciplina, la sana competencia y la convivencia. Precisamente, la organización promueve que niños, niñas y adolescentes comprendan el esfuerzo, la preparación y la perseverancia que hay detrás de cada deportista de alto rendimiento, utilizando el fútbol como una herramienta educativa y no como un detonante de conflictos.
“Es maravilloso involucrar a los niños, niñas y adolescentes en que conozcan que finalmente los eventos deportivos, como el Mundial de Fútbol, son competencias buenísimas donde se permite que gane el mejor, donde también se va a permitir que sanamente se generen algunas sanciones y demás, pero que más bien lo vean como una oportunidad para mostrar valores, mostrar disciplina, mostrar responsabilidad”, afirmó Solano.
Agregó que el deporte puede convertirse en una herramienta para enseñar tolerancia y respeto hacia las diferencias. En ese sentido, insistió en que la pasión futbolística nunca debe convertirse en una justificación para la agresión o la violencia dentro de los hogares.
“Cada persona tiene derecho a escoger a su equipo, pero también que se promueva el respeto a las preferencias de cada uno. Se vale todo eso, pero siempre en un ambiente de sana convivencia y de respeto”, concluyó la directora nacional de Aldeas Infantiles SOS.





