En Chile, una comunidad transforma la niebla en una fuente de agua para hacer frente a la escasez hídrica y la sequía.

Hay días en los que el cielo no trae lluvia. En su lugar, una espesa niebla, llamada camanchaca, avanza silenciosamente desde el océano y cubre colinas y barrancos. Los árboles, las plantas y los animales agradecen esta humedad. Sin embargo, los cultivos y las comunidades echan en falta la lluvia que necesitan. Ahora, en la comunidad agrícola de Peña Blanca, en Chile, esta niebla se está captando gota a gota y transformando en el agua que hace falta.
Esta comunidad, situada en la Reserva de la Biosfera Fray Jorge, en las laderas de una cordillera costera, ha tenido que adaptarse a las sequías y a los períodos prolongados de escasez de agua. En estas zonas del norte de Chile, las lluvias esporádicas, la variabilidad climática y la presión sobre las fuentes tradicionales han convertido el acceso al agua en un desafío cotidiano. Aquí, muchas familias dependen de pozos o, cuando estos se secan, de camiones cisterna para abastecerse de agua. Posteriormente surgió la idea de instalar atrapanieblas.
Ideados originalmente en el decenio de 1950 por el Sr. Carlos Espinosa Arancibia, científico, arquitecto y profesor chileno, los atrapanieblas se utilizan desde 2006 en diversas zonas del país donde la falta de agua supone un problema.
Con el apoyo de la Fundación Un Alto en el Desierto y otras instituciones, la comunidad instaló numerosos atrapanieblas por toda la Reserva Ecológica Cerro Grande. Estas sencillas estructuras, fabricadas con malla, interceptan las microgotas que componen la niebla.
A lo largo de los años, la comunidad ha perfeccionado sus modelos de atrapanieblas ajustando los diseños, los materiales y las ubicaciones en función de las experiencias acumuladas en la región. Este proceso les ha permitido desarrollar sistemas cada vez más eficientes y adaptados a las condiciones locales.
¿Cómo funcionan?
Los atrapanieblas son tan sencillos como precisos. Cuando la niebla atraviesa las mallas, las microgotas se condensan y se escurren hacia los canalones. Desde allí, el agua se canaliza hacia estanques de almacenamiento. A continuación se realiza la distribución a las zonas de riego gracias a un sistema de mangueras. En los días secos, este flujo constante permite mantener vivos los cultivos y sustentar pequeños ciclos de producción.
Hoy en día, el sistema ha alcanzado una escala sin precedentes. La Reserva Ecológica Cerro Grande cuenta con 34 atrapanieblas que suman un total de 306 metros cuadrados de superficie de captación. En conjunto, pueden recoger hasta 650 000 litros de agua al año, captados principalmente durante la primavera, cuando mayor es la presencia de niebla y viento.
Pero su singularidad no radica únicamente en la cantidad de agua. Se trata de uno de los pocos sistemas del mundo en los que el recurso captado tiene múltiples fines: se utiliza para el riego de cultivos y la restauración ecológica de especies autóctonas, además de brindar agua potable a personas y animales.
Desde la creación de los atrapanieblas, la Reserva ha recibido alrededor de 7 000 visitantes, convirtiéndose en un espacio de aprendizaje sobre soluciones basadas en la naturaleza.
Ampliar para combatir la escasez de agua
El sistema de atrapanieblas ha seguido ampliándose con el paso del tiempo. Recientemente, a través de un proyecto financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) y puesto en marcha por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) junto con el Ministerio del Medio Ambiente de Chile y la Corporación Nacional Forestal, se instalaron 90 metros cuadrados adicionales de atrapanieblas en la Reserva, reforzando así la iniciativa original de la comunidad.
Este apoyo del proyecto de restauración de tierras de la FAO y el FMAM ha permitido ampliar y perfeccionar una iniciativa que hoy en día se toma como referencia en el país y en la región. Se espera que los atrapanieblas adicionales instalados produzcan más de 200 000 litros de agua al año, lo que aumentará la disponibilidad de agua en primavera y verano, cuando la escasez es más grave.
“Espero que podamos seguir apoyando el esfuerzo realizado por la comunidad para demostrar al mundo que se pueden hacer cosas”, añade el Sr. Gustavo Carvajal, presidente de la Comunidad Agrícola de Peña Blanca, mientras observa los paneles instalados en la colina.
Gracias al apoyo de la FAO y el FMAM —combinado con los conocimientos y la experiencia locales— iniciativas innovadoras como la captación de niebla pueden hacer frente a los retos actuales y ofrecer valiosos ejemplos a otros países del mundo.





