La búsqueda del pollo frito perfecto impulsa la innovación en la gastronomía costarricense.

La búsqueda del pollo frito perfecto impulsa la innovación en la gastronomía costarricense.

San José, julio de 2026. – En Costa Rica, el pollo frito no es solo una comida rápida, ni tampoco una opción asociada exclusivamente a las grandes franquicias internacionales; es una tradición profundamente arraigada en la gastronomía nacional. Está presente en las sodas de barrio, en restaurantes de carretera, en menús familiares, en servicios de comida rápida local y en esos lugares donde un buen “pollito con papas” o el tradicional “pollo de bombillo” siguen siendo elecciones seguras.

Ya sea servido en piezas crujientes, alitas, combos familiares o acompañado con papas, ensalada de repollo, tortillas o yuca, el pollo frito ha encontrado un lugar propio en la mesa de los costarricenses. Su versatilidad, su sabor inconfundible y su capacidad de adaptarse a distintos estilos de cocina lo han convertido en uno de los platillos más consumidos y apreciados del país, trascendiendo modas y generaciones.

Cargill, con una sólida trayectoria en el país a través de marcas emblemáticas y de confianza como Pipasa, Delicia y Kimby, entiende que no existe una receta única para todos los mercados. En un país donde el sabor y la textura son determinantes, la búsqueda de ese pollo frito con el “crunch” perfecto ha impulsado una innovación con sello local:

  1. El «crunch maratónico»: Con el auge del delivery, uno de los mayores desafíos es lograr que el pollo recorra varios kilómetros dentro de un bolso térmico y llegue al consumidor tan crujiente como si acabara de salir de la freidora. Esto se logra con sistemas de empanizado con almidones especiales de alta tecnología.
  2. El balance del aceite: Los restaurantes locales, desde las grandes cadenas hasta sodas y comercios que suman pollo frito a su menú, necesitan aceites de alta resistencia que no transfieran sabores y que ayuden a lograr una fritura uniforme, dorada y crujiente. 
  3. El toque criollo: La versatilidad del pollo permite fusionar la ciencia de las coberturas con sabores familiares para el paladar costarricense. La tendencia apunta a empanizados ligeros que resalten marinados con ajo, especias, mostaza, limón y otros condimentos de inspiración criolla, o que estén listos para combinarse con salsas innovadoras.

“La innovación en pollo frito va mucho más allá de la receta. Requiere entender cómo evolucionan las preferencias de los consumidores y transformar ese conocimiento en experiencias de sabor diferenciadas. En Cargill combinamos tecnología, experiencia culinaria y conocimiento del mercado para apoyar a restaurantes y emprendedores en el desarrollo de productos más crujientes, jugosos y atractivos para el consumidor actual”, afirmó José Mora, director sénior y gerente general de Cargill Food Costa Rica.

El auge mundial del pollo frito: y por qué la textura y el sabor son lo más importante. 

Es fácil entender por qué los productos de pollo frito crujiente, en particular, están causando furor en todo el mundo. Actualmente, el 67 % de los platos fritos que se ofrecen en los restaurantes contienen pollo, y las menciones de pollo frito en los menús han aumentado un 6 % en los últimos 12 meses, según Datassential MenuTrends Q3 2025.

El sabor suave del pollo frito lo hace perfecto para adaptarse a una amplia variedad de sabores que siguen las tendencias gastronómicas globales. Sin importar dónde vivas, los consumidores buscan experiencias de otro nivel: texturas más crujientes, sabores más intensos y formatos innovadores. 

“Nuestro propósito de nutrir al mundo de manera segura, responsable y sostenible también se refleja en el apoyo que brindamos a los emprendedores y restaurantes que impulsan la gastronomía local. Al combinar nuestra experiencia culinaria con un profundo entendimiento de las preferencias de los consumidores, colaboramos en el desarrollo de propuestas de pollo frito que permitan ofrecer experiencias de sabor consistentes, crujientes y de alta calidad”, refirió Mora. 

Así, la innovación en el pollo frito no se queda en tendencias globales, sino que se vive en los negocios y cocinas de Costa Rica, impulsando a emprendedores, fortaleciendo el sector gastronómico y aportando al dinamismo de la economía local.

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