La desinformación digital se convierte en uno de los mayores desafíos tecnológicos de la era de la IA

La desinformación digital se convierte en uno de los mayores desafíos tecnológicos de la era de la IA

  • El impacto de la desinformación trasciende las redes sociales y representa un reto para la ciberseguridad, la confianza digital y la toma de decisiones de personas, empresas e instituciones.
  • El crecimiento de herramientas como la IA generativa, los deepfakes y la automatización de contenidos exige fortalecer la alfabetización digital y desarrollar capacidades para verificar la información antes de compartirla.

San José, Costa Rica, julio 2026. Nunca había sido tan fácil producir, modificar y distribuir información a gran escala. Hoy, una imagen, un audio o un vídeo pueden ser creados mediante inteligencia artificial en cuestión de minutos y difundirse globalmente antes de que exista la oportunidad de verificar su autenticidad.

Este nuevo escenario ha convertido la desinformación digital en uno de los principales desafíos tecnológicos y sociales de la actualidad, con implicaciones que van mucho más allá de las redes sociales. Su impacto alcanza procesos democráticos, reputaciones personales, operaciones empresariales, ciberseguridad e incluso la confianza en las instituciones.

Según el Colegio de Profesionales en Informática y Computación (CPIC), el desafío ya no consiste únicamente en identificar noticias falsas, sino en comprender cómo evolucionan las tecnologías que permiten manipular contenidos y cómo desarrollar capacidades para enfrentarlas.

«La desinformación dejó de ser únicamente un problema de comunicación. Hoy es también un desafío tecnológico. Herramientas como la inteligencia artificial generativa permiten crear contenidos cada vez más difíciles de distinguir de la realidad, lo que obliga a fortalecer tanto las capacidades técnicas como el pensamiento crítico de la ciudadanía», afirmó Marvin Jiménez, especialista en ciberseguridad y miembro de la Comisión de Ciberseguridad del CPIC.

Uno de los mayores retos radica en la velocidad con la que circula la información en los entornos digitales. Los algoritmos de recomendación, la automatización de publicaciones y el uso de cuentas falsas o bots pueden amplificar contenidos engañosos en cuestión de minutos, generando efectos que posteriormente resultan difíciles de revertir.

A esto se suma el crecimiento de tecnologías como los deepfakes, capaces de recrear imágenes, voces y vídeos con un alto nivel de realismo. Aunque estas herramientas poseen aplicaciones legítimas en ámbitos como el entretenimiento, la educación o la investigación, también incrementan el riesgo de fraudes, suplantación de identidad, campañas de manipulación y afectaciones reputacionales.

«La mejor herramienta para combatir la desinformación sigue siendo una ciudadanía informada. Antes de compartir un contenido, es importante preguntarse quién lo publicó, cuál es la fuente original, si existe evidencia que lo respalde y qué intención podría existir detrás de ese mensaje», agregó Jiménez.

Desde la perspectiva del Colegio, enfrentar la desinformación requiere una respuesta integral que combine innovación tecnológica, educación digital, ciberseguridad y colaboración entre instituciones, empresas, academia y sociedad civil.

En un entorno donde cualquier persona puede generar contenidos con apariencia de autenticidad, fortalecer la confianza digital será uno de los principales desafíos para garantizar una convivencia segura y responsable en el ecosistema tecnológico del futuro.

Para más información sobre el CPIC puede visitar la página web https://www.cpic.or.cr/, correo electrónico comunicacion@cpic.or.cr, el teléfono 2225-6701, el Whatsapp 6436-1384 y al Facebook CPIC. 

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