- Universidad Latina de Costa Rica reunirá a especialistas de diversas disciplinas para abordar la detección temprana, la prevención y el acompañamiento ante el riesgo suicida.
- Cambios repentinos de comportamiento, aislamiento y ausencias recurrentes pueden ser señales de alerta para activar de manera temprana una red de apoyo.
- Docentes, familiares, compañeros y amigos pueden desempeñar un papel clave al reconocer señales de riesgo, escuchar sin juzgar y facilitar el acceso oportuno a la ayuda especializada.

San José, Costa Rica. Lunes 7 de septiembre de 2026. Los jóvenes de entre 17 a 24 años forman parte de los grupos etarios que registran las tasas más altas de intentos de suicidio notificados en Costa Rica, según datos registrados en la semana epidemiológica 53 del 2025, por parte de la Dirección de Vigilancia del Ministerio de Salud. Se trata de un rango de edad que abarca una parte importante de la población universitaria y pone sobre la mesa la necesidad de fortalecer la detección temprana y las redes de apoyo.
Ausencias recurrentes, aislamiento, cambios repentinos de comportamiento o incluso una conversación en la que una persona deja entrever que algo no está bien pueden convertirse en señales que permitan a un familiar, docente o compañero activar esa red y facilitar el acceso oportuno a la ayuda especializada.
En el ámbito universitario, el contacto cotidiano sitúa a docentes y compañeros en una posición que puede favorecer la detección de cambios que ameriten atención, por lo que resulta fundamental brindarles herramientas para reconocer posibles señales y saber a quién acudir.
“Existen factores personales, familiares, sociales, emocionales e incluso comunitarios que pueden confluir en un comportamiento suicida. Por eso son tan importantes los vínculos y las redes que sostienen a una persona cuando atraviesa una situación difícil”, explica la psicóloga MSc. Maricela Víquez, coordinadora nacional de Bienestar Estudiantil de la Universidad Latina de Costa Rica.
Conectar, escuchar y acompañar
Precisamente bajo los conceptos de conectar, escuchar y acompañar, la Universidad Latina de Costa Rica, en su sede San Pedro, desarrollará este 10 de setiembre, Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una jornada dirigida principalmente a su comunidad universitaria, pero que también contará con espacios para la participación externa.
La actividad reunirá a especialistas de diferentes disciplinas para analizar el fenómeno desde la perspectiva de la prevención y brindar herramientas para reconocer situaciones de riesgo y fortalecer las redes de protección.
La jornada iniciará a las 9:00 a. m. con una ponencia del médico especialista en psiquiatría y salud mental Mauricio Campos, titulada “La escucha y la prevención del riesgo suicida: acompañando a quien sufre en silencio”. A las 10:00 a. m. Se presentará la obra teatral Las cosas maravillosas, que aborda temas relacionados con la depresión y la ideación suicida desde una perspectiva centrada en el acompañamiento y la esperanza. Posteriormente se realizará un conversatorio.
También se desarrollará el espacio “Más allá de las cifras”, impartida por la MSc. Gloriela Brenes Murillo, trabajadora social y epidemióloga, con un análisis de los casos de suicidio y de los desafíos para su prevención.
Así también, mientras que la psicóloga, psicopedagoga y suicidóloga Catalina Calderón ofrecerá la ponencia “Fortaleciendo vínculos para proteger la vida”. La jornada cerrará con el tema “Lo que cura es el vínculo: una aproximación a las vivencias en salud mental de personas estudiantes universitarias”, a cargo de la psicóloga Licda. Angie Fernandez.
Paralelamente habrá actividades de sensibilización y stands orientados a brindar herramientas sobre escucha, acompañamiento, autocuidado y factores de protección.
Apoyo en conjunto
Para Víquez, uno de los principales objetivos de estas dinámicas es romper la idea de que la prevención corresponde únicamente a los especialistas y activar redes de apoyo ante la sospecha de ideación suicida.
“Cuando una persona deja de contar con vínculos o con una red lo suficientemente fuertes como para sostenerla, la situación puede volverse más riesgosa. Por eso necesitamos construir redes en las que las personas sepan escuchar, acompañar y también reconocer cuándo es momento de buscar ayuda profesional”, agregó.
En la Universidad Latina de Costa Rica, los docentes cuentan con un canal de comunicación con Bienestar Estudiantil para referir a estudiantes cuando observan situaciones que requieren acompañamiento, mientras que el propio estudiante también puede solicitar directamente atención emocional individualizada.
Asimismo, esta casa de estudios dispone, además del programa Plenamente, de la Escuela de Psicología, que cuenta con una brigada de primeros auxilios psicológicos, así como de la Línea Te Cuida, un canal exclusivo mediante el cual los estudiantes pueden solicitar apoyo.
Cuando un caso requiere atención adicional, se articula con la Red Nacional de Salud Mental y con los servicios de salud de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).





