Estudio de la iHE encuentra que cada muerte por cáncer en Costa Rica durante el 2022 resulta en pérdidas sustanciales en productividad.

Estudio de la iHE encuentra que cada muerte por cáncer en Costa Rica durante el 2022 resulta en pérdidas sustanciales en productividad.

  • Casi la mitad de las personas diagnosticadas con cáncer en Costa Rica tiene menos de 65 años
  • Nuevo tablero del Instituto Sueco de Economía de la Salud (IHE) identifica fortalezas y brechas en prevención, diagnóstico y acceso a medicamentos

El Tablero de Cáncer para Costa Rica, elaborado por el Instituto Sueco de Economía de la Salud (IHE), evidencia el impacto que esta enfermedad tiene en el país. En 2022, la pérdida de productividad asociada a cada muerte por cáncer se estimó en US$149.031, por encima de Chile (US$140.995), México (US$80.238) y Colombia (US$60.072). La cifra suma el trabajo remunerado y no remunerado que se pierde cuando alguien muere antes de la edad de retiro.

El análisis sigue la ruta completa de atención del cáncer y usa como base el Plan Nacional para el Control del Cáncer (PNCC) 2024-2030, cruzado con las guías de la OMS y la OPS y comparado con países latinoamericanos de la OCDE. Para cada indicador revisa si la tendencia de los últimos cinco a diez años mejoró, se mantuvo igual o empeoró.

En mujeres, Costa Rica registró 712 años de vida productiva perdidos por cada 100.000 habitantes en 2022, la segunda cifra más alta del grupo comparado; en hombres, la tasa fue de 578. Los tipos de cáncer que más pesan en esa pérdida son mama (12%), estómago (11%), colorrectal (10%), cervicouterino (9%) y colon (8%).

También hay progresos institucionales recientes en inteligencia artificial, trazabilidad y evaluación de tecnologías sanitarias, junto con rutas transitorias que están ayudando a mejorar el acceso a medicamentos innovadores.

En 2024 se estimaron 11.983 nuevos casos de cáncer y 6.002 muertes por esta causa en Costa Rica. La incidencia fue de 234 casos por cada 100.000 habitantes, frente a 222 en Colombia y 151 en México. La mortalidad llegó a 117 por cada 100.000, por encima de Colombia (109), México (72) y del promedio de los países latinoamericanos de la OCDE utilizados como referencia (91).

Además, la carga de la enfermedad seguirá creciendo. Entre 2003 y 2024, la incidencia aumentó aproximadamente 51% y la mortalidad 47%. Para el período 2025-2050 se proyectan aumentos de 69% en la incidencia y de 94% en la mortalidad.

En 2020, la atención oncológica representó aproximadamente 5,6% del gasto total en salud del país, frente a estimaciones de entre 3,9% y 4,2% a inicios de los años 2000. La evidencia regional muestra que el costo médico directo promedio por paciente-año en cáncer de mama aumenta conforme avanza la enfermedad: de $13.179 en estadio Ia $28.910 en estadio IV.

Por otra parte, persisten retos en sobrepeso y obesidad, cobertura de vacunación contra el VPH aún por debajo del 90% establecido en la meta de la OMS y tamizaje de cáncer de mama y cervicouterino. Se identifican tiempos de espera para mamografías superiores a la norma nacional, capacidad de radiología por debajo de la referencia OCDE y una incorporación todavía limitada de innovación terapéutica. 

Estas brechas son relevantes porque el pronóstico de cada paciente depende de qué tan rápido se diagnostica, qué tan bien coordinada está su atención y qué tan oportuno es el acceso al tratamiento adecuado.

El IHE insiste en priorizar la inversión en detección temprana, diagnóstico, acceso a terapias innovadoras y coordinación de la atención, y recomienda fortalecer los sistemas de información y monitoreo, incluyendo recursos concretos para modernizar y operar el Registro Nacional de Tumores (RNT/SIRNAT) y conectarlo con los datos de mortalidad y servicios.

El país ya cuenta con el Plan Nacional para el Control del Cáncer 2024-2030 y el Plan Institucional para la Atención del Cáncer 2026-2030 de la CCSS, que trazan una ruta para fortalecer la prevención, la detección temprana, el diagnóstico, el tratamiento, los cuidados paliativos y los sistemas de información.

Con base en estos hallazgos, el tablero del IHE propone cinco ejes prioritarios de acción:

1. Gobernanza: asegurar la implementación sostenida del Plan Nacional para el Control del Cáncer 2024-2030, con financiamiento suficiente, monitoreo, rendición de cuentas y coordinación interinstitucional.

2. Prevención: fortalecer el control del tabaco y la obesidad y sostener la prevención de los cánceres asociados al VPH mediante cobertura y gestión basada en datos.

3. Detección temprana: ampliar la participación en tamizaje y cerrar brechas territoriales, con invitación activa, gestión de capacidad, estrategias móviles y herramientas digitales de seguimiento.

4. Diagnóstico y atención coordinada: consolidar rutas diagnósticas trazables, fortalecer el talento especializado y ampliar la capacidad efectiva de imagenología, incluyendo IA y teleimagenología.

5. Acceso a medicamentos innovadores: priorizar la evaluación e incorporación de medicamentos oncológicos innovadores y consolidar los cambios institucionales recientes para favorecer procesos oportunos y transparentes.

Fuente de las referencias 1-12: Instituto Sueco de Economía de la Salud (IHE), Tablero de cáncer para Costa Rica, Andrea Manzano y Thomas Hofmarcher, versión 23 de julio de 2026.

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