- El estrés por la falta de dinero puede afectar el sueño, la concentración y las relaciones personales.
- Revisar los gastos, mantener las deudas al día y crear un fondo de emergencia son algunas de las recomendaciones para mejorar la salud financiera.

San José, 26 de octubre de 2026. Llegar a fin de mes con el dinero justo o enfrentar un gasto inesperado puede generar estrés y afectar el bienestar emocional. Contar con un ahorro, aunque sea pequeño, ayuda a afrontar estas situaciones con mayor tranquilidad.
Dormir mal, tener dolores de cabeza, sentir tensión muscular o perder la concentración son algunas de las señales que pueden aparecer cuando la presión por pagar las cuentas es constante. Esta situación también puede afectar las relaciones personales y las actividades cotidianas.
“El estrés financiero puede mantener a la persona en un estado de activación y alerta, especialmente cuando percibe que existe un problema que necesita resolver, pero no encuentra una solución inmediata”, explica Miguel Rodríguez, especialista del Centro de Orientación Familiar (COF) de DAVIbank.
En Costa Rica, muchas personas no cuentan con suficiente dinero para cubrir un gasto fuera de su presupuesto. Según la Encuesta de Actualidades 2025 de la Escuela de Estadística de la Universidad de Costa Rica (UCR), el 47,4% tendría que recurrir a un préstamo para cubrir un gasto inesperado de ₡500.000, mientras que solo una de cada tres personas podría pagarlo con sus ingresos o ahorros.
Contar con algún ahorro puede hacer más llevadero un gasto imprevisto. Rodríguez explica que disponer de ese respaldo o saber de antemano qué hacer ante una dificultad permite valorar las opciones disponibles y tomar decisiones con mayor seguridad.
Cada colón cuenta
Para comenzar a ordenar las finanzas, lo primero es saber cuánto dinero entra al hogar, cuánto se gasta y cuáles pagos deben cubrirse cada mes. Con esa información es posible elaborar un presupuesto que incluya las necesidades básicas, las deudas y una cantidad para ahorrar.
Laura Céspedes, gerente senior de Productos de Inversión y Depósito de DAVIbank, señala que un ahorro se puede comenzar con un monto pequeño que se ajuste a la realidad de cada persona o familia. “Lo importante es revisar sus gastos, definir una meta y elegir instrumentos financieros que faciliten la constancia”, añade.
Conviene definir para qué se quiere ahorrar, cuánto se necesita y en qué plazo se espera reunir esa cantidad. Así será más sencillo establecer aportes semanales, quincenales o mensuales que se ajusten a los ingresos.
También es importante revisar qué gastos se pueden reducir o eliminar, como las suscripciones que no se utilizan, las compras impulsivas y esos pequeños gastos cotidianos que, aunque parecen insignificantes, al sumarse pueden representar una parte importante del presupuesto.
Un colchón financiero
Tener un fondo de emergencia es especialmente útil cuando surge un problema de salud, una reparación urgente en el hogar o una disminución de los ingresos. Ese dinero permite atender gastos importantes sin depender únicamente de lo que se recibe durante el mes.
Céspedes recomienda establecer un monto de acuerdo con los ingresos, los gastos y las responsabilidades de cada persona. No es necesario reunirlo de una sola vez, pues puede construirse poco a poco, con aportes que no afecten las necesidades básicas.
Para evitar utilizarlo en gastos cotidianos, conviene mantener ese fondo separado del dinero de uso diario y, de ser posible, programar los depósitos. También es importante definir cuándo corresponde recurrir a esos recursos y cómo reponerlos después.
Ingresos adicionales como los bonos, incentivos o aguinaldos también pueden destinarse a aumentar el fondo de emergencia.
Si una persona tiene deudas y quiere comenzar a ahorrar, lo primero es mantener sus pagos al día y destinar una parte de sus ingresos a crear un fondo para emergencias. Una vez que cuente con un ahorro inicial para imprevistos, puede concentrar sus esfuerzos en pagar las deudas con las tasas de interés más altas, sin dejar de lado el hábito del ahorro.
“Revisar el presupuesto y las metas al menos cada seis meses permite identificar gastos que pueden reducirse y hacer ajustes cuando cambian los ingresos o las necesidades del hogar”, apunta Céspedes.
Para facilitar este hábito, DAVIbank ofrece productos como Cuenta Futura, un ahorro programado que permite realizar aportes desde ₡2.500 por semana, de acuerdo con las posibilidades de cada persona.
La entidad dispone además de certificados a plazo y fondos de inversión. La elección dependerá de las metas, el tiempo previsto para cumplirlas, la necesidad de tener acceso al dinero y el perfil de riesgo de cada cliente.
Para Rodríguez, tener un plan, conocer los recursos disponibles y saber qué hacer ante un gasto inesperado ayuda a reducir la incertidumbre y evita que las decisiones se tomen únicamente bajo presión emocional.





