- Los avances en visibilidad y normalización aún no se traducen completamente en una vivencia positiva.
- El 69% de las personas menstruantes siente que la menstruación es algo que debe soportarse y el 56% la percibe como una desventaja en su vida diaria.

San José, Costa Rica. Mayo de 2026. Aunque hoy hablar sobre menstruación resulta más natural que hace algunos años, para muchas personas en Costa Rica sigue siendo algo que impacta su rutina, sus emociones y hasta la forma en que viven ciertos momentos del día a día.
Cambiarse varias veces de ropa, cancelar una salida, evitar usar prendas claras, faltar a clases por dolor o sentir preocupación durante una reunión por miedo a mancharse son situaciones que todavía forman parte de la experiencia de muchas personas.
En el marco del Día de la Higiene Menstrual, que se conmemora cada 28 de mayo, el estudio “Menstruar es poder: Costa Rica 2025”, realizado por Essity, revela que el 69% de las personas menstruantes percibe la menstruación como algo que debe soportarse, mientras que el 56% la considera una desventaja en su vida diaria.
Aunque el 89% reconoce una mayor aceptación de la menstruación como un proceso natural, casi la mitad, el 47%, asegura que preferiría no menstruar. La conversación ha avanzado, pero muchas personas todavía la viven desde el cansancio, la incomodidad o la inseguridad.
El impacto también se refleja en actividades cotidianas. El 68% afirma dejar de practicar deporte o actividad física durante esos días y el 54% evita actividades como ir a la playa o la piscina. Además, el 62% de las personas mayores de edad asegura suspender sus relaciones sexuales durante el periodo menstrual.
“Desde Essity creemos que la menstruación no debería convertirse en una preocupación constante ni en una limitación para disfrutar la vida cotidiana. Hablar de salud menstrual también implica entender cómo se sienten las personas, escuchar sus experiencias y contribuir a que puedan vivir esta etapa con más comodidad, confianza y bienestar”, expresó Anabel Rodríguez, directora comercial de Essity, compañía sueca y líder global en higiene y salud
Impacto en educación y trabajo
Para muchas personas, menstruar también implica enfrentar dificultades en espacios educativos y laborales. Concentrarse en clases mientras se atraviesa dolor intenso, pasar horas sin acceso a productos adecuados o ausentarse por no contar con recursos para gestionar el periodo sigue siendo parte de la realidad de miles de personas.
El estudio revela que el 48% reporta afectaciones en su rendimiento laboral y que el 44% considera que su productividad disminuye por la falta de productos adecuados. Además, el 39% ha faltado a su centro educativo por no contar con productos menstruales y el 55% asegura experimentar síntomas que pueden llegar a ser incapacitantes.
También se evidencia que el miedo y la vergüenza continúan presentes. Revisar constantemente la ropa, levantarse con cuidado de una silla o cargar una jacket “por si acaso” siguen siendo hábitos frecuentes. El 62% manifiesta preocupación ante la posibilidad de mancharse.
Aunque la mayoría asegura no haber vivido experiencias negativas recientes relacionadas con la menstruación, todavía persisten comentarios incómodos, burlas y estigmas en espacios familiares, educativos, laborales y sociales.
El estudio además señala que gran parte de la información sobre menstruación sigue aprendiéndose principalmente en casa. El 86% afirma haber hablado del tema con madres u otros familiares, aunque muchas veces estas conversaciones continúan rodeadas de silencios, mitos o poca información.
Pese a los desafíos, existe una percepción clara sobre la necesidad de avanzar hacia una menstruación más digna e inclusiva. El 92% considera que la educación menstrual y el acceso a productos son un derecho, mientras que el 89% respalda la creación de políticas públicas en esta materia.
En el marco del Día de la Higiene Menstrual, Essity reafirma su compromiso de seguir impulsando acciones que contribuyan a cerrar la brecha menstrual desde un enfoque integral: promoviendo el acceso a productos seguros y asequibles, espacios adecuados para la higiene menstrual, educación basada en información confiable, atención y diagnóstico oportuno, así como entornos libres de tabúes y estigmas.
“Nuestro objetivo es transformar la forma en que se vive la menstruación en la sociedad, avanzando hacia una verdadera equidad menstrual mediante comunidades más informadas, inclusivas y empáticas” concluyó Rodriguez





