Estrés térmico afecta la salud, la seguridad y la productividad de las organizaciones

Estrés térmico afecta la salud, la seguridad y la productividad de las organizaciones

Especialista advierte que este riesgo no se limita a quienes trabajan bajo el sol

El estrés térmico representa un riesgo importante para la salud de las personas trabajadoras y puede afectar también la seguridad y la productividad de las organizaciones. Aunque suele relacionarse únicamente con labores realizadas bajo el sol, también puede presentarse en espacios cerrados con fuentes de calor o en actividades que demandan un esfuerzo físico considerable.

Este fue uno de los temas abordados durante el Congreso Seguridad y Mantenimiento 2026, realizado esta semana en Costa Rica, en el Hotel Wyndham Herradura. El encuentro reunió a especialistas nacionales e internacionales para compartir conocimientos, tendencias y buenas prácticas orientadas a fortalecer la seguridad, la salud ocupacional y el mantenimiento.

El ingeniero Esteban Arias, especialista participante en el congreso, explicó que el estrés térmico ha sido históricamente relevante para los países tropicales debido a las altas temperaturas y los elevados niveles de humedad relativa. En Costa Rica, este riesgo puede estar presente durante prácticamente todo el año y no solamente en el periodo seco.

“En nuestros países, el estrés térmico siempre ha sido un problema importante. Actualmente es más visible por la cantidad de personas que trabajan en actividades al aire libre, como la agricultura, la construcción de edificios y carreteras, la pesca y la ganadería”, señaló Arias.

El especialista explicó que este riesgo se produce por la combinación del calor ambiental y el calor generado internamente por el cuerpo. Cuanto mayor sea el esfuerzo físico requerido por una tarea, mayor será la producción de calor del organismo.

Por esta razón, no solamente están expuestas las personas que trabajan bajo el sol. El estrés térmico también puede presentarse en panaderías, cocinas industriales, fundidoras de hierro o vidrio y otros espacios cerrados con hornos o fuentes significativas de calor.

Medidas de prevención

Entre las principales medidas que deben implementar las empresas se encuentran el control de la jornada, los descansos obligatorios, la hidratación permanente y la disponibilidad de espacios adecuados para la recuperación física.

“Los periodos de descanso deben establecerse de acuerdo con la temperatura y el esfuerzo físico realizado. En labores al aire libre, estos descansos deben efectuarse bajo la sombra y preferiblemente con la persona sentada, para facilitar que el cuerpo elimine el exceso de calor”, indicó Arias.

Las organizaciones también deben garantizar acceso permanente a agua fresca y potable. Las bebidas hidratantes o las sales de rehidratación pueden utilizarse como complemento cuando se realizan actividades de alta exigencia física o existe una pérdida considerable de líquidos por sudoración.

Los efectos iniciales del estrés térmico pueden incluir dolor de cabeza, cansancio extremo, calambres, mareos y deshidratación. La presencia de vómitos o desmayos constituye una señal de mayor gravedad, mientras que el golpe de calor representa una emergencia que requiere atención inmediata. La exposición frecuente al calor y la deshidratación también se han asociado con enfermedades como la enfermedad renal crónica no tradicional.

Además de las consecuencias para la salud, una gestión inadecuada de este riesgo puede aumentar los errores y los accidentes laborales, afectar la calidad del trabajo y provocar pérdidas de producción o reprocesos. También puede incrementar el ausentismo, la rotación de personal y los costos relacionados con la atención de emergencias.

“Una persona sometida a estrés térmico puede perder concentración durante la ejecución de sus tareas. Esto aumenta el riesgo de accidentes y puede traducirse en errores, productos defectuosos y una disminución de la productividad”, advirtió el especialista.

Arias hizo un llamado a las organizaciones para que evalúen tanto las condiciones ambientales de sus centros de trabajo como la exigencia física de cada actividad. La prevención del estrés térmico debe incorporarse a los sistemas de seguridad y salud ocupacional, especialmente en países tropicales como Costa Rica, donde este riesgo puede estar presente durante todo el año.

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