Fortalecer capacidades para mejorar la comercialización de productos frescos

Fortalecer capacidades para mejorar la comercialización de productos frescos

San José, Costa Rica, martes 04 de agosto. Más de 40 personas productoras, administradoras y representantes de las ferias del agricultor del Comité Regional Occidental, que reúne a las provincias de Alajuela y Heredia, participaron en una jornada de capacitación orientada a fortalecer sus competencias para mejorar la comercialización de sus productos y reducir las pérdidas de alimentos.

La actividad se desarrolló en el marco del proyecto regional Sistemas Agroalimentarios Sostenibles, impulsado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Gobierno de Brasil, a través de la Agencia Brasileña de Cooperación (ABC) y el Ministerio de Desarrollo y Asistencia Social, Familia y Combate al Hambre (MDS), como parte del Programa de Cooperación Sur-Sur Brasil-FAO.

Durante la jornada, las personas participantes adquirieron herramientas prácticas para hacer más atractivos sus puestos de venta y fortalecer la relación con su clientela. La capacitación abordó temas como la organización visual de los puestos, el uso de fotografías tomadas con teléfonos celulares para promocionar sus productos, la atención al cliente y acciones para prevenir la pérdida y desperdicio de alimentos (PDA).

Para Oldemar Villalobos Campos, presidente del Comité Regional Occidental de Ferias del Agricultor, este tipo de espacios son de gran valor para las personas productoras. “Siempre hay mucho que aprender. Estas capacitaciones nos dan herramientas que podemos aplicar en nuestras ferias para que los productos se vean mejor, atraer más clientes y aprovechar de la mejor manera el trabajo que hacemos en nuestras fincas”, señaló.

La actividad forma parte de una estrategia de fortalecimiento de capacidades impulsada por la FAO para apoyar a las personas productoras que forman parte de la Junta Nacional de Ferias del Agricultor. Como parte de este esfuerzo, más de 50 feriantes ya han recibido capacitación en temas de PDA, manejo básico de Excel, derechos laborales y otras herramientas orientadas a fortalecer la gestión de sus emprendimientos.

Las ferias del agricultor desempeñan un papel fundamental en los sistemas agroalimentarios costarricenses al facilitar la comercialización directa entre las personas productoras y consumidoras. Estos espacios no solo contribuyen a mejorar los ingresos de las familias productoras, sino que también promueven el acceso a alimentos frescos, nutritivos y de producción local. Además, fortalecen las economías locales, reducen la intermediación y favorecen prácticas más sostenibles de producción y consumo.

La reducción de la pérdida y desperdicio de alimentos es un desafío clave para avanzar hacia sistemas agroalimentarios más sostenibles. De acuerdo con la FAO, alrededor del 13 % de los alimentos producidos en el mundo se pierde entre la cosecha y la venta minorista, lo que genera impactos económicos, sociales y ambientales. En este contexto, las ferias del agricultor representan una oportunidad estratégica para promover mejores prácticas de manejo, comercialización y aprovechamiento de los alimentos, contribuyendo a reducir estas pérdidas y fortalecer la seguridad alimentaria.

“Las personas feriantes son clave en nuestros sistemas agroalimentarios. Cada herramienta que les permita mejorar sus ventas, aprovechar mejor sus productos y fortalecer sus emprendimientos tiene un impacto positivo no solo en sus familias, sino también en las comunidades que se benefician de las ferias del agricultor. Fortalecer estas capacidades es una forma de avanzar hacia sistemas agroalimentarios más sostenibles, inclusivos y resilientes”, indicó Andrea Padilla, representante asistente de Programas de la FAO en Costa Rica.

Según la FAO, los sistemas agroalimentarios comprenden el conjunto de personas, actores, actividades e interacciones vinculadas a la producción, transformación, distribución, comercialización, consumo y gestión de los alimentos. Esta definición reconoce el papel fundamental de las personas productoras, así como la influencia de factores económicos, sociales y ambientales que determinan cómo los alimentos llegan del campo a la mesa, contribuyendo a la seguridad alimentaria, la nutrición y el desarrollo sostenible.

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