- Nueva tecnología fortalece tratamiento de la incontinencia urinaria mediante estimulación magnética funcional, sin procedimientos invasivos ni necesidad de contacto directo con el equipo.
- Terapia permite a las personas retomar sus actividades cotidianas inmediatamente después de cada sesión y contribuye a mejorar su calidad de vida.

El hospital Nacional de Geriatría y Gerontología (HNGG) incorporó una terapia de estimulación magnética funcional para el tratamiento de la incontinencia urinaria, un padecimiento que afecta de forma significativa a la población adulta mayor.
El nuevo recurso terapéutico funciona mediante una silla especial que estimula los músculos del suelo pélvico, la zona lumbar y abdominal, además de nervios, vasos sanguíneos y tejidos de la región. La tecnología utiliza un campo magnético de alta intensidad que penetra el cuerpo sin necesidad de que la persona se desvista o entre en contacto directo con el equipo.
La incontinencia urinaria consiste en la pérdida involuntaria de orina. Aunque no es un problema exclusivo del envejecimiento, su prevalencia entre las personas adultas mayores es alta y constituye uno de los motivos de consulta más frecuentes en esta población. Los trastornos del suelo pélvico también pueden originarse por el parto, la menopausia o intervenciones quirúrgicas, por lo que afectan a personas de distintas edades.
El equipo fue donado por la Asociación Pro hospital Nacional de Geriatría y Gerontología (APRONAGE), con recursos aportados por Irex, Ingelectra, la señora Cecilia Herrera, la Asociación de Damas Peruanas y la venta de comidas típicas en la soda El Albergue, administrada por la misma asociación.
Con esta terapia, la Unidad de Incontinencia Urinaria del HNGG atenderá a pacientes con incontinencia de esfuerzo, de urgencia o mixta. Cada sesión dura 30 minutos y se realiza con una frecuencia de dos a tres veces por semana, durante el período que determine el especialista tratante. Al finalizar cada sesión, la persona puede retomar sus actividades cotidianas sin restricciones.
La doctora Milena Bolaños Sánchez, directora del hospital, explicó que la incontinencia urinaria representa un reto significativo en la vida cotidiana de quienes la padecen. Muchas personas limitan sus salidas, actividades sociales e incluso su vida laboral por temor a episodios inesperados, lo que puede derivar en aislamiento progresivo, afectaciones emocionales como ansiedad y baja autoestima, así como cuadros depresivos asociados a la pérdida de autonomía.
La especialista señaló que este padecimiento también incrementa el riesgo de caídas, infecciones urinarias, complicaciones médicas y dependencia de terceros para el manejo diario de la condición. Además, indicó que el estigma asociado a la incontinencia urinaria provoca que muchas personas eviten consultar por vergüenza o por considerarlo una consecuencia «normal» del envejecimiento, lo que retrasa el diagnóstico y el acceso a un tratamiento oportuno.
Los pacientes que reciben esta terapia muestran mejoría desde las primeras sesiones, sin molestias asociadas al tratamiento. El procedimiento genera contracciones musculares que fortalecen el suelo pélvico, mejoran el control de la vejiga y reducen el dolor, lo que se traduce en una disminución de los síntomas y una mejor calidad de vida para las personas atendidas.





