Países de América Latina y el Caribe fortalecen sus capacidades para medir la inseguridad alimentaria con la FIES e implementar políticas públicas basadas en evidencia

Países de América Latina y el Caribe fortalecen sus capacidades para medir la inseguridad alimentaria con la FIES e implementar políticas públicas basadas en evidencia

La Escala de Experiencia de Inseguridad Alimentaria (FIES), desarrollada por la FAO, permite medir de manera directa el acceso económico y físico de las personas a los alimentos a partir de sus propias experiencias, entregando información clave para diseñar políticas públicas más eficaces en la lucha contra el hambre.

24 de julio de 2026, Santiago, Chile –Mientras el nuevo informe El Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo (SOFI) 2026 confirmó que América Latina y el Caribe continúa reduciendo el hambre y la inseguridad alimentaria, representantes de trece países de la región se reunieron en Chile para fortalecer el uso de una de las principales herramientas que permite medir estos avances: la Escala de Experiencia de Inseguridad Alimentaria (FIES).

Con ese objetivo, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) realizó el Taller Regional de Análisis y usos de la Escala de Experiencia de Inseguridad Alimentaria (FIES), una instancia orientada a fortalecer las capacidades técnicas para medir la inseguridad alimentaria y mejorar la generación de evidencia que permita orientar políticas públicas hacia el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 2: Hambre Cero.

El SOFI 2026 muestra que América Latina y el Caribe continúa avanzando por quinto año consecutivo en la reducción del hambre y la inseguridad alimentaria. Sudamérica registró la menor prevalencia de subalimentación de la región, con un 3,5 % para 2025, seguida por Mesoamérica (5,1 %), mientras que el Caribe presentó la cifra más alta (16,6 %). Asimismo, estima que la inseguridad alimentaria moderada o grave afectó al 22,9 % de la población regional (153,1 millones de personas) en 2025. Estos resultados refuerzan la importancia de contar con herramientas como la FIES para monitorear los avances, identificar brechas y orientar políticas públicas basadas en evidencia.

La inseguridad alimentaria continúa siendo uno de los principales desafíos para la región por sus diferencias entre las subregiones y una mayor afectación de mujeres y personas que viven en zonas rurales. Contar con información precisa, oportuna y comparable resulta fundamental para diseñar políticas públicas más efectivas, focalizar las intervenciones hacia los más vulnerables y monitorear los avances hacia la erradicación del hambre.

En este contexto, la FIES constituye una herramienta clave para el seguimiento del indicador 2.1.2 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ya que mide de forma directa las experiencias de las personas frente a las dificultades para acceder a los alimentos adecuados por falta de dinero u otras razones. A diferencia de otros indicadores basados en la disponibilidad de alimentos o variables macroeconómicas, la FIES permite identificar tanto la incertidumbre de poder acceder a estos alimentos o no tener acceso e incluso pasar días sin comer.

La sesión inaugural fue encabezada por Maya Takagi, Líder Técnica Regional de la FAO, quien destacó el valor de esta metodología para comprender de manera más precisa la realidad alimentaria de las personas. «La Escala de Experiencia de Inseguridad Alimentaria permite medir el acceso real de los hogares a los alimentos y es mucho más sensible a cambios inmediatos, como los observados durante la pandemia de COVID-19. Fortalecer las capacidades de los países para aplicar esta metodología es fundamental para generar evidencia que permita diseñar políticas públicas más precisas y llegar de mejor manera a las poblaciones más vulnerables», señaló.

Durante el taller, los participantes profundizaron en el uso del protocolo analítico de la FIES, incluyendo el cálculo de la prevalencia de la inseguridad alimentaria mediante el modelo de Rasch, la validación estadística de los resultados y metodologías avanzadas como la Estimación de Áreas Pequeñas (Small Area Estimation), que permite obtener información desagregada a nivel subnacional para apoyar una toma de decisiones más focalizada.

El taller también ofreció un espacio para que los países compartieran experiencias sobre la incorporación de la FIES en sus encuestas nacionales, intercambiando lecciones aprendidas, desafíos y oportunidades para mejorar la medición de la inseguridad alimentaria. Asimismo, permitió abordar uno de los principales desafíos de la región: avanzar hacia el uso de metodologías comparables internacionalmente, considerando que algunos países aún no realizan el seguimiento del indicador 2.1.2 o utilizan escalas nacionales o regionales diferentes.

Participaron representantes de las oficinas nacionales de estadística y de ministerios de Argentina, Belice, Bolivia, Colombia, Chile, Costa Rica, Cuba, Guatemala, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay, quienes desempeñan un rol clave en la producción de información utilizada para orientar las políticas de seguridad alimentaria y nutricional en sus respectivos países.

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