Un título no es suficiente: la nueva realidad del profesional global

Un título no es suficiente: la nueva realidad del profesional global

Por: Marco Esquivel Barquero, MBA, MSc., Rector Universidad San Marcos.

Obtener un título universitario es sinónimo de acceso a mejores oportunidades laborales, reconocimiento y estabilidad económica, sin embargo, el panorama ha cambiado radicalmente. Hoy, en una economía globalizada, digital y en constante transformación, tener un título ya no necesariamente garantiza competitividad ni empleabilidad.

El mercado laboral actual exige mucho más que solo conocimientos técnicos. Las organizaciones valoran perfiles integrales: profesionales capaces de resolver problemas, de innovar, comunicarse con asertividad, adaptarse al cambio, trabajar en equipos multiculturales y aprender de forma continua. En ese sentido, las habilidades blandas, como la empatía, el pensamiento crítico o la inteligencia emocional, han dejado de ser un complemento para convertirse en requisitos esenciales.

El vertiginoso avance tecnológico no solo transforma los entornos laborales, sino que amplía las posibilidades de aprendizaje y crecimiento profesional. Hoy, el conocimiento se renueva a gran velocidad y esto obliga a los profesionales a adoptar una mentalidad de aprendizaje permanente; certificaciones adicionales, cursos online, manejo de herramientas digitales, dominio de otros idiomas y actualización constante en tendencias globales ya no son “extras”, sino parte del nuevo perfil profesional mínimo.

El profesional global de hoy también necesita flexibilidad cultural y visión internacional. Ya no basta con entender el mercado local: hay que saber cómo piensan, negocian y actúan los clientes, proveedores y colegas de otras regiones. La globalización del trabajo remoto y los equipos distribuidos ha convertido al mundo en una oficina sin fronteras.

Otro factor crucial es el uso estratégico de la marca personal, la manera en que una persona se comunica, se muestra en redes profesionales y comparte su conocimiento, influye directamente en su reputación y en su capacidad para conectar con oportunidades y su proyección internacional. Tener un título importa, sí, pero también importa ser visible, relevante y confiable en un entorno digital.

Lejos de perder relevancia, los títulos académicos continúan siendo un pilar importante de la formación profesional. Pero son, cada vez más, el punto de partida y no la meta final. La verdadera distinción surge de la capacidad para aplicar conocimiento, innovar, adaptarse a contextos dinámicos y mantener una disposición al aprendizaje constante.

En este nuevo escenario, las Universidades también tienen un gran desafío: formar profesionales capaces de aprender y reaprender, haciendo y conviviendo en la diversidad. preparando ciudadanos globales, críticos, éticos y resilientes.

En definitiva, el mundo necesita profesionales que abracen el cambio, que busquen la excelencia más allá del aula y que comprendan que el aprendizaje es un proceso continuo y permanente. Porque hoy más que nunca, un título universitario es un logro valioso, pero a la vez un propulsor para la curiosidad, la actualización y la adaptación para generar valor a la sociedad. 

Scroll al inicio