Autora: Johanna Fernández Gómez, Licenciada en Trabajo Social de la Universidad de Costa Rica, presidenta de la Junta Directiva de la Asociación Gerontológica Costarricense (AGECO).

Cada 15 de mayo se conmemora el Día Internacional de la Familia para reconocer su papel en la sociedad. En nuestro tiempo, es importante valorar si en la dinámica familiar actual existe una participación activa de las personas adultas mayores en convivencia intergeneracional.
En medio de un mundo tecnificado, de cambios constantes y profundos en las dinámicas sociales, tecnológicas y culturales, las familias han enfrentado adaptaciones para poder mantener los vínculos emocionales que sostienen y respaldan a sus integrantes. En este entramado, la experiencia y vivencia de las personas mayores reviste un papel trascendental por su contribución.
En la Asociación Gerontológica Costarricense (AGECO) hemos promovido durante más de 45 años un envejecimiento activo en familia y la necesidad de hacer cumplir los derechos humanos de las personas mayores, en especial, su derecho a la socialización y convivencia en ambientes idóneos para su desarrollo personal, social, familiar y comunitario.
Con mayores expectativas de longevidad y estilos de vida más activos, la población mayor continúa realizando su aporte en el cuido de personas infantes, en la transmisión de historias y valores y también acompañan en procesos educativos. De manera desinteresada forman parte del servicio comunitario y respaldan ante circunstancias emocionales adversas. Su experiencia de vida ante momentos históricos previos aporta perspectiva y resiliencia únicos.
La convivencia intergeneracional representa un intercambio enriquecedor en un marco de respeto, escucha y aprendizaje para todas las personas. Sin edadismos ni discriminación, quienes saben escuchar y respetar a las personas mayores aumentan sus habilidades para enfrentar mejor los retos de la vida, al igual que la población mayor aprende de las generaciones más jóvenes. Y es muy importante considerar que, como parte integral de la familia, muchas personas mayores siguen sumando al sostén económico vital para los hogares.
Es bueno preguntarnos si ¿estamos abriendo espacios de diálogo entre generaciones?; ¿Realmente escuchamos a las personas con más experiencia antes de tomar decisiones trascendentales; ¿valoramos su aporte a la familia en sus diversas dimensiones: social, económico, logístico, cultural?
Cuando existe diálogo, escucha activa y participación de todas las personas en la familia se definen mejor las decisiones presentes y futuras. Cuando una familia integra a todas las generaciones y se apropia de su conocimiento y experiencia, surge un verdadero espacio de crecimiento y de cuidado mutuo.





