6 de cada 10 personas mayores de 65 años en Costa Rica viven con algún grado de incontinencia urinaria

6 de cada 10 personas mayores de 65 años en Costa Rica viven con algún grado de incontinencia urinaria

Especialistas hacen un llamado a romper los tabúes y buscar atención temprana para mejorar la calidad de vida

San José, junio de 2026. En el marco de la Semana Mundial de la Continencia, que se celebra del 15 al 21 de junio, se busca generar conciencia sobre la salud urinaria, fomentar la prevención y visibilizar una condición que afecta a millones de personas en todo el mundo. A pesar de su alta prevalencia, la incontinencia urinaria continúa rodeada de mitos, tabúes y desinformación que han dificultado la detección temprana y el acceso oportuno a atención profesional.

Caracterizada por la pérdida involuntaria de orina, esta condición puede presentarse en diferentes etapas de la vida. Se estima que más de 425 millones de personas viven con ella a nivel global. En Costa Rica, los datos reflejan una realidad significativa: 6 de cada 10 personas mayores de 65 años presentan algún grado de incontinencia urinaria, mientras que hasta un 62% de las mujeres adultas experimentan pérdidas involuntarias de orina en algún momento de su vida.

Aunque suele asociarse únicamente con el envejecimiento, la condición puede afectar a personas de distintas edades y responder a múltiples factores. Entre los grupos con mayor riesgo se encuentran las mujeres durante el embarazo y el postparto, las personas adultas mayores, quienes viven con obesidad o enfermedades neurológicas, así como hombres con afecciones prostáticas o antecedentes de cirugías urológicas.

Una condición que impacta la salud física, emocional y social. La incontinencia urinaria puede manifestarse de distintas formas. Algunas personas experimentan pérdidas al toser, reír o realizar ejercicio, mientras que otras presentan una necesidad urgente e incontrolable de orinar. También existen casos en los que ambas situaciones se combinan.

Más allá de los síntomas físicos, la condición puede afectar significativamente la calidad de vida. El temor a sufrir un accidente en público, la preocupación constante por encontrar un baño cercano o la vergüenza asociada a las pérdidas involuntarias pueden llevar a muchas personas a modificar sus rutinas, limitar actividades sociales e incluso aislarse.

«La incontinencia urinaria no debe normalizarse ni asumirse como una condición con la que se debe vivir en silencio. Es importante entender que existen tratamientos, terapias y soluciones que pueden mejorar significativamente la calidad de vida de quienes la experimentan», explicó Esteban Pérez, coordinador de la marca TENA para Costa Rica.

Especialistas señalan que una de las principales barreras para buscar ayuda es la creencia de que las pérdidas de orina son algo «normal», especialmente después del parto o durante el envejecimiento. Sin embargo, aunque estas etapas pueden aumentar el riesgo, la incontinencia urinaria no debe normalizarse y siempre es recomendable consultar con profesionales de salud cuando los síntomas aparecen o afectan la vida diaria.

La prevención y el fortalecimiento del piso pélvico hacen la diferencia: El fortalecimiento del piso pélvico es una de las principales herramientas para prevenir y controlar distintos tipos de incontinencia urinaria. Esta estructura muscular cumple una función esencial en el soporte de órganos como la vejiga y participa directamente en el control urinario.

Mantener un peso saludable, evitar el estreñimiento crónico, moderar el consumo de irritantes vesicales como la cafeína y fortalecer el suelo pélvico mediante ejercicios como los de Kegel son algunas de las medidas que pueden contribuir a disminuir el riesgo de desarrollar esta condición, especialmente durante el embarazo, el postparto, la menopausia y la adultez mayor.

El papel fundamental de las personas cuidadoras:

Las personas cuidadoras cumplen un rol esencial en el manejo y acompañamiento de esta condición. En la mayoría de los casos, son familiares o cuidadores quienes asumen tareas cotidianas como la higiene, el apoyo en la movilidad, la administración y seguimiento de tratamientos, así como el acompañamiento emocional, lo cual puede implicar una carga física y emocional significativa.

Contar con información clara, recursos adecuados y soluciones diseñadas para facilitar estas labores es clave para mejorar la calidad de vida tanto de la persona que vive la condición como de quien brinda el cuidado. Un abordaje informado permite tomar mejores decisiones, responder con mayor seguridad ante las necesidades diarias y reducir el nivel de desgaste asociado a esta labor.

“Las personas cuidadoras desempeñan un rol esencial en la detección temprana de síntomas, el seguimiento de las recomendaciones médicas y el fortalecimiento de hábitos saludables. Brindarles educación y apoyo es clave para favorecer un abordaje integral de la incontinencia urinaria”, finalizó Esteban Pérez, coordinador de la marca TENA para Costa Rica.

Desde TENA, marca de Essity especializada en soluciones para la incontinencia, se impulsan espacios de orientación y formación dirigidos a cuidadores y familiares, con el objetivo de brindar herramientas prácticas sobre el manejo de la incontinencia, el cuidado de la piel, el bienestar emocional y las distintas soluciones disponibles para enfrentar esta condición con mayor confianza y tranquilidad.

Para conocer más información sobre esta condición y alternativas para su manejo, puede visitar el sitio web: www.tenacentroamerica.com.

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