- La fuerza de trabajo femenina en Costa Rica alcanza aproximadamente 909 mil mujeres, según datos del INEC para el trimestre noviembre 2025-enero 2026.
- Coopenae-Wink comparte recomendaciones para convertir la planificación, el ahorro y el conocimiento financiero en herramientas para impulsar proyectos personales y familiares.

Agosto, 2026. Las mujeres tienen un papel cada vez más relevante en la dinámica económica de Costa Rica. Son profesionales, emprendedoras, trabajadoras, administradoras de recursos y protagonistas de decisiones que impactan directamente el bienestar de sus familias y comunidades. En el marco del Día de la Madre, esta realidad abre una oportunidad para poner sobre la mesa otro componente de su desarrollo: la autonomía financiera.
Los datos dimensionan esa participación. De acuerdo con la Encuesta Continua de Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), para el trimestre noviembre 2025 – enero 2026, aproximadamente 909 mil mujeres integraban la fuerza de trabajo del país y 846 mil se encontraban ocupadas, mientras que la tasa neta de participación laboral femenina se ubicó en 42,5%.
A ello se suma su preparación académica. Datos recopilados por el Colegio de Ciencias Económicas, con base en información del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), estiman que el 42% de las mujeres ocupadas cuenta con educación universitaria, con o sin título, reflejo de un capital humano con capacidad para aportar conocimiento, innovación y liderazgo en diferentes sectores productivos.
El emprendimiento también forma parte de este aporte. De acuerdo con información del Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU), entre 2023 y mayo de 2025 el programa FOMUJERES destinó más de ₡2.135 millones a 616 negocios y emprendimientos liderados por mujeres. Estas iniciativas no solo representan fuentes de ingreso, sino que movilizan actividad económica, desarrollan capacidades y generan oportunidades en las familias y comunidades.
Para Cindy Rivera, gerente de Inclusión Financiera de Coopenae-Wink, esa participación económica representa también una oportunidad para fortalecer las herramientas que permitan a las mujeres avanzar hacia sus propios objetivos.
“Las mujeres toman todos los días decisiones que tienen un impacto económico en sus hogares, sus trabajos, sus emprendimientos y sus comunidades. Fortalecer su autonomía financiera significa brindarles herramientas para que ese liderazgo también se refleje en la capacidad de planificar, ahorrar, construir patrimonio y avanzar hacia sus propias metas”, señaló Rivera.
De los ingresos a la autonomía financiera
La educación financiera cumple un papel estratégico en este proceso. Generar ingresos es una parte del camino; saber administrarlos, establecer prioridades, anticipar necesidades y destinar recursos al ahorro y a proyectos propios permite construir mayor autonomía y seguridad económica.
Cinco decisiones para fortalecer la autonomía financiera
- Convierta sus sueños en metas financieras. Definir qué quiere lograr, cuánto necesita y en cuánto tiempo espera alcanzarlo es el primer paso para hacer realidad sus proyectos. Ya sea continuar sus estudios, iniciar un emprendimiento, viajar, comprar una vivienda, prepararse para el retiro o cumplir una meta personal, incluir estos objetivos en su presupuesto le permitirá dar pasos concretos y consistentes hacia su futuro.
- Convertir el ahorro en un hábito. No es necesario comenzar con grandes cantidades. Separar periódicamente una parte de los ingresos, de acuerdo con las posibilidades de cada persona, ayuda a desarrollar constancia y construir recursos para objetivos futuros.
- Crear un respaldo para imprevistos. Construir progresivamente un fondo de emergencia permite contar con recursos ante situaciones inesperadas y disminuir la necesidad de recurrir inmediatamente al endeudamiento.
- Conocer y administrar las deudas. El crédito puede apoyar determinados objetivos cuando se utiliza responsablemente. Conocer cuotas, tasas, plazos y el impacto de cada obligación sobre el presupuesto permite tomar decisiones con más información y valorar la capacidad real de pago antes de asumir nuevos compromisos.
- Planificar el futuro financiero. Ahorrar para el retiro, fortalecer conocimientos, desarrollar nuevas capacidades profesionales o construir patrimonio son decisiones que amplían las posibilidades económicas a largo plazo. Cada mujer puede definir su propia ruta según su etapa de vida, ingresos, responsabilidades y aspiraciones.
En ese camino, el conocimiento puede convertirse en una herramienta tan valiosa como el ahorro. Por ello, en este Día de la Madre, la invitación también es a pensar en la educación financiera como un regalo que permanece en el tiempo: aprender a organizar los recursos, comprender mejor el crédito, establecer metas y planificar el futuro puede fortalecer la capacidad de tomar decisiones en diferentes etapas de la vida.
Como parte de este propósito, Coopenae-Wink pone a disposición su Campus Virtualcomo una herramienta de aprendizaje gratuita, desde la cual las personas pueden acceder a contenidos de educación financiera que contribuyen a desarrollar conocimientos y habilidades para una mejor administración de sus recursos.
“Una mujer que conoce sus finanzas tiene más elementos para decidir qué quiere hacer con sus recursos y hacia dónde quiere dirigirlos. El objetivo no es alcanzar una fórmula financiera perfecta, sino desarrollar hábitos que le permitan avanzar con mayor claridad hacia aquello que considera importante para su vida y para su familia”, agregó Cindy Rivera, gerente de Inclusión Financiera de Coopenae-Wink.
Así, más allá de los regalos tradicionales asociados con esta fecha, regalar conocimiento y promover conversaciones sobre finanzas también puede ser una forma de reconocer a las madres y acompañarlas en la construcción de sus proyectos. Hablar de ahorro, metas, patrimonio y futuro contribuye a que el bienestar financiero tenga también un espacio dentro de las prioridades personales y familiares.
En este Día de la Madre, Coopenae-Wink invita a reconocer el aporte de las mujeres a la economía y a impulsar herramientas que les permitan transformar sus ingresos, preparación y capacidad de liderazgo en mayores oportunidades para desarrollar proyectos, construir patrimonio y tomar decisiones financieras con autonomía.
Promover la educación financiera significa acompañar a las personas en la construcción de decisiones más informadas y conscientes, desde un modelo cooperativo que integra inclusión, innovación y bienestar financiero.





