Autor: Fabián Trejos Cascante, Licenciado en Economía y Master en Gestión de Políticas Públicas, Gerente General de la Asociación Gerontológica Costarricense (AGECO).

La herencia familiar es más que ceder dinero o bienes. El legado no comienza cuando una persona muere; se construye diariamente mediante la forma en que vive, cuida, enseña, participa y comparte la vida. Las familias transmiten valores, relatos, saberes, afectos y maneras de vivir que pueden acompañar a hijos e hijas, nietos y nietas, hermanos, sobrinos o tíos.
La herencia invisible entre generaciones
Hay regalos invaluables que nos heredan las personas mayores. Uno de los más importantes son los valores como el respeto, la honestidad, la solidaridad y la responsabilidad. También nos obsequian memoria familiar envuelta en historias de antepasados, experiencias de vida y aprendizajes. Un obsequio vital es el afecto y la seguridad emocional. Otra dádiva son las tradiciones que se expresan en comidas, música, coplas, recetas, expresión artística y costumbres familiares.
Algunas personas se convierten en mentoras del conocimiento y la experiencia de sus oficios, enseñando a cocinar, cultivar, reparar, administrar el hogar o desempeñarse profesionalmente en alguna carrera, oficio o deporte. Son personas afortunadas quienes recibieron buenos consejos y modelaje para mantener hábitos saludables, vivir con autocuidado, desarrollar actividad física, realizar voluntariado o atender causas sociales y ambientales.
Seres humanos resilientes enseñan sobre cómo afrontar las dificultades de la vida con valentía, con honor y mística. No temieron ser transparentes al admitir sus errores y advirtieron sobre las consecuencias.
Hay quienes son espejos para vivir con dignidad, autonomía, decisiones óptimas y un proyecto de vida bien definido.
Lo más valioso que dejamos
Un legado es más que emitir instrucciones para el futuro. Debe hacerse visible en el presente. Es transmitir lo bueno y esencial a quienes se ama. Convertir los valores en conductas, hablar de la historia familiar con honestidad, crear espacios intergeneracionales de convivencia y reparar lo que no conviene heredar.
Desde la Asociación Gerontológica Costarricense (AGECO) conocemos bien sobre el aporte social y cultural de las personas mayores y trabajamos cada día para mejorar la calidad de vida de quienes han sido parte de la construcción de sus familias y de este país.
Es probable que usted reciba una herencia intangible de las personas mayores de su familia y también sea parte activa en esa construcción diaria. En ocasiones el legado valiente es detener una costumbre o práctica nociva en la consanguinidad o la comunidad. Conviene denunciar la violencia, aprender a pedir ayuda cuando es necesaria y promover igualdad donde antes existió discriminación.
El valor de una vida no se mide únicamente por lo que logró acumular. El mejor legado no se guarda en una caja, en un banco o en una escritura o testamento, es la manera en que enseñamos a otras personas con buen ejemplo para fomentar su futuro personal y en comunidad.





