
Esta fotografía de una lapa roja en su nido tiene varias características que la convierten en una imagen realmente especial; normalmente las vemos de día, volando en parejas monógamas y llamando la atención con sus colores y sus gritos, pero nunca pasan inadvertidas. Pero esta foto fue tomada de noche y el color dorado del tronco es el reflejo de la luna rosada del pasado jueves 2 de abril.
El autor de esta maravilla es el admirador de nuestra naturaleza Alejandro “Guachinango” Caravaca, quien la tomó con su teléfono, sin lente especial y sin más luz que la que irradiaba la Luna de abril.
Alejandro bajó cerca de las nueve de la noche en el cruce de la entrada a Quepos, frente al supermercado BM, ahí lo dejó tirado en la acera el bus porque ahí mismo lo recogerían sus amigos para llevarlo a Naranjito. Mientras esperaba, notó que unos franceses comentaban sobre unas lapas que estaban en un tronco viejo, abandonado y sin palmeras de un cocotero que está en el vértice del cruce. Entonces sacó su teléfono y tiró varias fotos. El resultado lo sorprendió a él y a todos a quienes mostró la instantánea.
En la foto resalta el rojo, amarillo y azul del plumaje de la lapa y el tronco, que es marrón, se ve con tonos dorados, como si lo hubiesen forrado con láminas de oro, el fondo es negro como el de aquella noche en la que minutos antes había caído un fuerte aguacero sobre el Valle del Parrita..
La lapa roja, considerada como la más grande del mundo, normalmente anida en cavidades y huecos de árboles vivos o muertos; estos nidos se ubican en los árboles más altos, brindando protección a sus polluelos durante un periódico de aproximadamente 90 días, minimizando los riesgos de depredación.
En cuanto a las palmeras de coco, no son árboles en el sentido estricto de la palabra, sino árboles monoaxiales, son helechos de verdad, aunque cueste creerlo. Los cocoteros tienen una vida promedio de 70 años, tiempo en el que lo primero que pierden son las hojas y los frutos, quedando normalmente el tronco un tiempo más hasta que cae completamente.
Las lapas rojas se pueden ver en nuestro país en el Parque Nacional Carara, en los alrededores del Río Tárcoles, en Esterillos, en Manuel Antonio, Dominical, Ojochal, en el resto de la Costanera Sur y en la Península de Osa.
La Luna llena de abril es conocida como “Luna Rosa”, un nombre que no describe el color del satélite. Esta denominación proviene de tradiciones de Norteamérica, donde se relaciona con la floración de plantas del género Phlo, que brotan en primavera con tonalidades rosadas.
La Luna Rosa de este año, visible como una Luna Llena, fue clave porque definió la fecha de la Pascua y destaca por su significado astronómico.





